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¿Qué has pensado cuando has leído el enunciado?

¿Cómo imaginas el futuro de este sector de la población?

¿Te sientes identificado/a?

Hablo de la recientemente denominada generación sándwich. Personas desempleadas que son demasiado “mayores” para un gran número de empresas y demasiado “jóvenes” para pensar en la jubilación. Y este último punto no es nada extraño. Hoy en día una persona de 50 años tiene la capacidad para dar mucho de sí durante largo tiempo. Pura lógica.

Estas personas se encuentran en una franja de edad en la que es normal que tengan hijos y mayores a su cargo, lo cual es bastante delicado. En muchos casos su trabajo es lo que mantiene a flote la economía familiar. La responsabilidad que tienen que asumir entonces es brutal.

Las reacciones de estas personas coinciden fundamentalmente en tres aspectos: incredulidad, desesperación y rabia. Sufren una doble discriminación empresarial y política. Las compañías no quieren saber nada de ellos y el Estado, como habilidosamente suele hacer siempre, mira hacia otro lado y evade tomar medidas para impedir la discriminación y evitar su empobrecimiento. La “pelota” de la culpabilidad finalmente se sitúa en el tejado del propio afectado, y no es extraño encontrarnos con afirmaciones tajantes como las que cito a continuación:

–          Estas personas están desactualizadas y no seguirán el ritmo de nuestra empresa.

–          No serán capaces de trabajar en un equipo integrado por personas más jóvenes.

–          Puede que en el futuro tengan problemas de salud y afecte a su productividad.

–          Pueden ocasionar problemas porque son más exigentes.

Estas y otras perlas las he escuchado en primera persona por parte de compañías que necesitaban contratar personal. Afirmaciones con muy poca base real y cargadas de prejuicios. A este sector de la población se les priva directamente de la oportunidad de demostrar su valía.

¿Por qué las empresas no quieren incorporar este tipo de perfiles?

Si apuro un poco más todas estas excusas suelen tener un único trasfondo, el factor económico, y aquí es donde entra en juego otro sector de la población maltratada en el entorno laboral, los jóvenes.

Los jóvenes pueden ser becarios, cobrar en el mejor de los casos una miseria y ofrecer su eterna predisposición para hacer su trabajo a cambio de adquirir una experiencia profesional. Las empresas aprovechan esta necesidad para contratar y despedir con el mínimo coste, y ni se plantean las consecuencias que pueden tener a largo plazo con esta táctica.

El mundo avanza y a estas alturas seguimos sin tratar al personal de las empresas como lo que realmente son. Seres humanos con derechos y deberes, virtudes, defectos y necesidades. Intentar “cosificar” a los empleados deshumaniza a las compañías, y eso tarde o temprano se acaba pagando en prestigio.

Si te has sentido identificado en este artículo te aconsejo dos cosas:

  1. Por muy difícil que sea, por más obstáculos que te encuentres no tires nunca la toalla.
  2. Ponte en contacto con alguna asociación que esté integrada por personas en tu misma situación. Personalmente os aconsejo la Asociación Encuentra Empleo Mayores de 50 años. La unión hace la fuerza.

 

Artículo recomendado: 5 motivos para emprender a los 50, por Ximo Salas (pincha aquí)

Última recomendación: Pincha en este enlace y podrás leer la entrevista realizada a Rosa Peris, Vicepresidenta de la Asociación Encuentra Empleo Mayores de 50 años.