¿Verdad?

¿Cuántas veces has oído esta palabra en los últimos años?

Hoy en día todo el mundo es empujado al emprendimiento, ya sea por verdadera vocación o por pura necesidad. ¿Sólo es una moda?

En mi caso la idea llevaba dando vueltas en la mente un tiempo. A pesar de tener un empleo estable no era completamente feliz. Sabía que podía hacer mi trabajo de otra forma, y lo más importante, que tenía la oportunidad de ser la dueña de mis propias ideas y decisiones, de mi tiempo, y de los errores que cometiese, ¡no hay mejor forma de aprender!

El nacimiento de mi hija supuso el impulso final a la idea, y aprovechando una oportunidad, llegué a un acuerdo con mi empresa para el despido.

Googleando la idea: quiero emprender

Cualquier búsqueda que hagas en Google sobre el emprendimiento y sus derivados te va a dar un número indecente de resultados con artículos, estudios, publicaciones, cursos y demás con todo tipo de datos que van a animarte o desanimarte en tu idea. Hay dos tendencias muy marcadas sobre el tema (con sus extremismos):

1.  es lo mejor que te va a pasar en la vida, serás muy feliz.

2.  vas a fracasar estrepitosamente y te llevarás de regalo un bonito trauma.

Nadie duda que es una tarea que implica mucho tiempo, esfuerzo y, en ocasiones, dinero.

Puedes leer decenas de artículos, pero siempre encontrarás datos contradictorios y acabarás teniendo un exceso de información que habrá que desgranar poco a poco. Lo que nunca varía es el escalofriante dato de PYMES y microPYMES que fracasan en los 5 primeros años de existencia (aproximadamente un 95%). Tras leer esta afirmación muchas personas apagan el ordenador, vuelven a su vida normal y rechazan saber nada nuevo sobre el tema, ¿para qué voy a arriesgarme si tengo un 95% de probabilidades de fracasar? (escuchado muchas veces en primera persona)

MAL

Así no puedes empezar a emprender. ¿Sabes cuál es la clave para empezar a “rodar”? La actitud.

Enfrentándote a la cruda realidad

Entonces… ¿no es tan difícil emprender? No, es 10 veces más difícil de lo que piensas. Por cada éxito que conquistes habrás metido la pata una docena de veces, pero el aprendizaje que estarás desarrollando será 100% valioso para desarrollar tu idea y tener éxito, aunque no necesariamente a corto plazo, sino más bien a medio o largo plazo.

La clave, tal y como te he comentado antes, está en la actitud que tengas. Es una idea muy sencilla de explicar en la teoría, pero muy difícil de llevar a cabo en la práctica. Al fin y al cabo somos seres humanos y nuestro cerebro está programado para ser cautelosos.

La mayoría de coaches expertos en desarrollo profesional coinciden que la actitud positiva genera por sí sola pensamientos y acciones que poco a poco nos irán acercando a nuestra meta. Y llevan toda la razón del mundo. Te expongo un ejemplo:

Pedro es un diseñador de páginas web que tiene un trabajo estable en una Consultora de gran reputación. Siempre le surgen ideas novedosas, pero debe ceñirse a las normas de la empresa y esto le ha “desgastado” por completo su motivación. Siempre ha fantaseado con la idea de hacerse autónomo, y un día se arma de valor y decide informarse sobre los pasos que debe seguir para trabajar en el futuro como freelance. Se sienta frente a su portátil y busca en internet artículos e infografías sobre el tema. Tras una tarde entera de lecturas le quedan claros dos asuntos. El primero, más del 90% de los emprendedores fracasan en los 5 primeros años. El segundo, para poder empezar con buen pie debes realizar un plan de empresa sólido. Al día siguiente, en una comida con la familia plantea su idea y les dice los dos datos importantes que ha encontrado sobre el tema. El 90% de ellos le responden que es un riesgo demasiado elevado, y que tener un trabajo estable como el que tiene es todo un lujo. Pedro hace balance, y si suma el alto porcentaje de posible fracaso con el escaso apoyo real que recibiría por parte de la familia, decide dar carpetazo al asunto y volver a su vida normal.

Punto final, es lo que suele pasar en la mayoría de los casos. y no digamos ya si tu idea de emprender implica necesariamente un importante desembolso de dinero. La actitud de Pedro en este caso ha sido negativa. ¿Qué hubiera pasado si pedro se hubiese mantenido firme en su propósito a pesar de todo?

Te repito, la clave es la actitud

1. al ver el temible dato del elevado porcentaje de fracaso hubiese pensado “voy a estudiar cuáles son las razones por las que el 5% de los emprendedores se mantienen con éxito tras 5 años en funcionamiento”.

2. sin tener ni idea de cómo se hace un plan de negocio investiga un poco más y averigua que en su Ayuntamiento ofrecen asesoramiento gratuito para poder hacerlo con todas las garantías.

3. con las ideas mucho más claras explica a su familia lo que ha averiguado y los pasos que va a seguir para llevar a cabo su idea.

Ya está más cerca su meta, y el cambio de una historia a otra ha sido la actitud positiva de Pedro. Estamos empeñados en enrocarnos en la fatalidad (yo no me libro, suelo ser bastante negativa y me cuesta mucho trabajo cambiarlo!). Si no trabajas desde ya esta actitud no intentes emprender.

Esto es un aprendizaje de largo recorrido. No temas a fracasar porque lo vas a hacer una, dos, tres veces… las que hagan falta. Es como los niños cuando aprenden a caminar, se caen muchas veces, y es algo inevitable, doloroso, pero necesario para aprender. Casi todos los negocios que han tenido éxito no tienen mucho que ver con su idea inicial, ¿lo entiendes ahora? hablo de evolución, y no surge de la noche a la mañana.

El emprendimiento para mi no es una moda, es algo que siempre ha existido. La moda es hablar sobre el tema, pero si realmente quieres emprender quédate por favor con la idea principal: sin una actitud positiva no podrás hacer nada.

 

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